Formas de Estado y Formas de Gobierno. Doctrina Reciente

Formas de Estado

A. Formas de Estado propuestas por la doctrina reciente

El maestro Giuseppe de Vergottini previo a determinar cuáles son las dos verdaderas formas de Estado, hace una revisión de los esquemas de clasificación más significativos propuestos por la doctrina «reciente».

Comienza revisando el esquema propuesto por la doctrina marxista-leninista aceptado unánimemente por la doctrina oficial y por los estudiosos del Derecho de los países socialistas. Según este esquema

[…] la clasificación que resulte debe seguir el modelo cíclico teorizado por Marx, y hasta hoy nunca realizado por completo, que va desde la ausencia del Estado en las sociedades primitivas a su desaparición por ‘deterioro’ en el momento en que debe realizarse la sociedad comunista, pasando a través de las formas de Estado esclavista, feudal, burgués y proletario.[1]

Luego, habla de los esquemas establecidos por los cultivadores de la ciencia del constitucionalismo occidental, en donde éstos dan primacía a las variedades ideológicas y a las diversas orientaciones políticas históricamente manifestadas en la historia contemporánea. En palabras del Giuseppe de Vergottini, los cultivadores del constitucionalismo occidental identifican

[…] una tripartición entre Estados de derivación liberal (conocido como Estado de democracia clásica), Estado autoritario fascista y Estado socialista, que a veces se amplía en una cuadripartición, en cuanto que a las tres formas apenas indicadas se añade una cuarta, propia de los Estados de nueva formación. Otra orientación simplifica la clasificación reduciéndola a una bipartición entre Estados ‘pluralistas’ sujetos a la tradición de las democracias occidentales, que comportan una ‘organización constitucional’ de la competencia pacífica para el ejercicio del poder, y Estados ‘monopolíticos’ con partido único, que eliminan la oposición, definidos diversamente: totalitarios, autocráticos, monopartidistas, de poder cerrado, con independencia de ideología y de las orientaciones practicadas, o bien entre Estados con poder ‘repartido’ entre los individuos, los grupos y sus representantes (régimen constitucional, democracia) y Estados con poder ‘concentrado’ (dictadura, autocracia). En el primer caso se insiste en la alternativa pluralismo/monismo a nivel Estado/comunidad; en el segundo sobre la alternativa repartición/concentración de poder a nivel aparato estatal, pero es evidente la proximidad de ambos planteamientos.[2]

Como se desprende de la lectura de lo trascrito, son tres los esquemas identificados por los cultivadores del constitucionalismo occidental:

a) Uno que se basa en una tripartición, que si se toman en cuenta los Estados de nueva creación, se convierte en una cuadripartición: Estados de derivación liberal, Estados fascistas, Estados Socialista y Estados de nueva formación.

b) Uno que se basa en la alternativa pluralismo/monismo a nivel Estado/comunidad[3]: Estados pluralistas y Estados mono-políticos.

c) Por último, el que se basa en la alternativa repartición/concentración de poder a nivel Estado/aparato[4]: Estados con poder repartido y Estados con poder concentrado.

Nótese que los dos últimos esquemas establecen ya una orientación bipartita que ha servido como punto de arranque para el establecimiento de la actual tendencia respecto a las formas de Estado.

Es momento de explicar, entonces, los criterios y experiencias que sirven de apoyo para llegar a una correcta clasificación de las formas o tipos de Estado.

B. Criterios Metodológicos

El criterio que se deberá de seguir para la determinación de las formas de Estado, según el autor que hemos venido consultando, debe obedecer a una perspectiva basada en dos formas ideales elaboradas por abstracción mediante un procedimiento deductivo y comparado de experiencias teóricas conocidas.

A estas experiencias teóricas conocidas se llega mediante la previa determinación de «criterios metodológicos» a saber: a) criterio relativo a la titularidad y al ejercicio del poder estatal; b) criterio relativo a la modalidad del uso del poder, y c) criterio relativo a la finalidad del uso del poder.

En lo referente al primer criterio podemos decir que “[…] la titularidad del poder soberano puede pertenecer a la totalidad de individuos que forman parte de la sociedad política, a un grupo, a uno solo. El poder se ejerce mediante órganos conforme al principio de concentración o de distribución.”[5]

El segundo criterio se refiere, básicamente,

[…] a la formación de decisiones políticas y a su ejecución. La decisión puede ser consecuencia de consulta y debate o puede ser unilateral; puede tener en cuenta la actitud de los destinatarios previstos o puede prescindir de éstos; puede adoptarse respetando una pluralidad de posiciones individuales que consiente formas legales de contestación o una situación totalmente opuesta. La búsqueda del consentimiento de los gobernantes y la imposición unilateral son dos métodos contrapuestos con los cuales los gobernantes, titulares del poder, desarrollan su función constitucional.[6]

Por último, el tercer criterio, el de la finalidad del uso del poder, condiciona todas las orientaciones de un ordenamiento; es decir, trata lo relativo a la ideología oficial de un Estado establecida en un ordenamiento, pues

[…] cuando los órganos del poder adoptan una decisión política se proponen, también, una meta a alcanzar. Los fines concretos pueden ser muy variados, difícilmente agrupables a no ser que se individualice la ideología que caracteriza a un ordenamiento, la cual obra como principio mediante el cual las diversas inclinaciones de un gobierno son atribuibles a la homogeneidad y a la sistematización.[7]

Esos son, pues, los tres criterios que sirven para determinar las experiencias teóricas concretas que, comparadas entre sí y mediante un procedimiento deductivo y de abstracción, sirven para determinar las dos formas ideales, o mejor dicho, las dos Formas de Estado.

C. Experiencias teóricas concretas

Del uso de los tres diversos criterios que hemos apuntado se desprenden las siguientes experiencias históricas estatales: a) Estado de derivación liberal; b) Estado autoritario; c) Estado socialista, y d) Estado recién independizado.

El Estado de derivación liberal da especial énfasis sobre todo a las modalidades de uso del poder político. Reglas complejas se ocupan de los procedimientos de participación de los órganos en el proceso de formación de las decisiones y las garantías que corresponden a lo dictado en los preceptos constitucionales. En cuanto a la titularidad del poder, esta forma de Estado comenzó con soluciones oligárquicas llegando, después, a reconocer formas más amplias de participación con la extensión del sufragio, mientras que el ejercicio del poder implica siempre la articulación entre varios órganos según el principio de distribución. En cuanto a los fines, esta forma de Estado privilegió las libertades políticas respecto a las económicas y sociales en tanto que el objetivo por una igualdad sustancial de los individuos comenzó a adquirir credibilidad sólo en tiempos recientes.

El Estado socialista, que mira a la consecución del comunismo, en cuanto a los fines da preferencia al principio de igualdad sustancial, y de manera secundaria, en cuanto a la titularidad del poder, afirma privilegiar el principio de participación de la totalidad de los individuos en la actividad política, mientras el ejercicio del poder comporta formas sustanciales de concentración. Las modalidades de uso del poder comprenden formas de consenso guiadas y la imposición de la decisión política.

El Estado autoritario, que se difunde para contrastar al comunismo, rechaza de manera integral los principios del Estado liberal. En cuanto a la titularidad del poder las soluciones fueron de tipo monocrático [sic], y en cuanto a las modalidades de uso [del poder] se recurrió a formas de consenso guiadas y a la imposición.

Los Estados de la modernización, […] tienen como objetivo primario crear una entidad estatal y asegurar la igualdad de los individuos y el desarrollo (modernización). La titularidad del poder se regula por medio de formas monocráticas[sic] u oligárquicas y las modalidades de ejercicio del poder corresponden a la imposición.[8]

Como se puede observar en las anteriores anotaciones, los criterios metodológicos relativos a la titularidad y ejercicio del poder, a sus modalidades y a sus fines, se manifiestan de manera distinta en cada una de las anteriores experiencias teóricas. Pero independientemente de constatar cómo operan los tres principios reseñados, basta con el relativo a la finalidad del uso del poder para poder determinar a simple vista las varias realizaciones concretas del Estado contemporáneo (Estado autoritario, de derivación liberal, socialista y de nueva formación).

Lo anterior nos deja dos criterios: a) el de la titularidad y ejercicio del poder y b) el de las modalidades del poder.

De una «abstracción»[9] que se haga de las formas concretas reseñadas (experiencias conocidas) y utilizando como criterios ordenadores para dicha abstracción, la intersección de estos dos principios, obtenemos como resultado dos Formas de Estado: la Democrática y la Autocrática[10].

D. Estado Democrático

Los Estados Democráticos son aquellos en donde la titularidad del poder soberano puede pertenecer a la totalidad de individuos que forman parte de la sociedad política y donde la formación de decisiones políticas y su ejecución es  consecuencia de consultas y debates; donde en la formación de esas decisiones se toma en cuenta la actitud de los destinatarios previstos y éstas se adoptan respetando la pluralidad de posiciones individuales que consiente formas legales de contestación.

Algunas características que podemos mencionar de un Estado democrático son las siguientes: a) en el Estado democrático los gobiernos acceden al poder por elecciones periódicas competitivas; b) en el Estado democrático imperan ciertas reglas de consenso; c) el Estado democrático se distingue por la distribución del poder político, y d) el Estado democrático se inspira en la concepción de una sociedad plural.

a. Elecciones competitivas

Esta primera característica se refiere a las elecciones; es decir, a aquellos procedimientos instaurados relativos al escogimiento de los miembros del gobierno.

Ese procedimiento queda excelentemente definido en la definición mínima que da Joseph Shumpeter de democracia: “[…] el método democrático es el instrumento institucional para llegar a las decisiones políticas, en virtud del cual cada individuo logra el poder de decidir por medio de una lucha competitiva que tiene por objeto el voto popular.”[11]

Esta característica, en palabras de Fix-Zamudio y Valencia Carmona (p. 293), “[…] significa que la democracia excluye la violencia de la vida política y garantiza la libre competencia […]”.

b. Reglas de consenso

Todo Estado que se diga democrático debe observar ciertas reglas para llegar a un consenso; es decir, para tomar una decisión.

Humberto Cerroni nos ilustra certeramente:

[…] 1) regla del consenso, todo puede hacerse si se obtiene el consenso del pueblo, nada si no existe; 2) regla de la competencia, para construir el consenso, pueden y deben confrontarse libremente, entre sí, todas las opiniones; 3) regla de la mayoría, para calcular el consenso, se cuentan las cabezas, a cada una de ellas un voto, y la mayoría hará la ley; 4) regla de la minoría, si se queda en minoría se tiene a cargo la misión de criticar a la mayoría y combatirla en la próxima confrontación […]; 5) regla del control, en la constante confrontación que existe entre mayoría y minoría, la democracia debe ser un poder controlado o al menos, controlable; 6) regla de la legalidad, equivale a la exclusión de la violencia ya que la lucha por el consenso debe fundarse siempre por la ley; 7) regla de la responsabilidad, que implica la participación fundamental y creciente del ciudadano, sin la cual la democracia misma estaría en peligro. [12]

c. Distribución del poder político

En un Estado democrático el poder se distribuye a través de un sistema creado exprofeso para ello.

Fix-Zamudio y Valencia Carmona (p. 293), citando a Loewenstein, lo explican de la siguiente manera:

[…] el poder se distribuye entre varios e independientes detentadores del poder u órganos estatales que participan en la formación de la propia voluntad general del Estado; cada específica forma de gobierno se basa en el grado o medida de autonomía e interdependencia de los diferentes detentadores del poder, así hay interdependencia por integración como en el parlamentarismo europeo o interdependencia por coordinación como en el presidencialismo americano.

d. Concepción de una sociedad plural

La concepción de una sociedad plural, según apuntan André Hauriou y Jean Gicquel, tiene su fundamento en la filosofía política.

Entre los seguidores de la sociedad plural se pueden mencionar a Spinoza, Locke, Montesquieu y Voltaire.

Según apuntan Fix-Zamudio y Valencia Carmona (p. 294), en la sociedad plural “[…] existe una profunda creencia en el valor del dialogo [i. e. diálogo] y los ciudadanos participan no sólo respecto de la marcha concreta de los asuntos públicos, sino también en las decisiones más importantes para la conducción de un país o la organización de la sociedad […]”.

E. Estado autocrático

Los Estados autocráticos o autoritarios en sentido lato son aquellos en donde la titularidad y el ejercicio del poder corresponden a un grupo o a una sola persona. El poder se ejerce mediante órganos conforme al principio de concentración; la toma de decisiones y su ejecución es de forma unilateral; en la toma de decisiones se prescinde de la opinión de los destinatarios sin tomar en cuenta la pluralidad de posiciones individuales.

Algunas características que podemos mencionar de los Estados autoritarios son las siguientes: a) en el Estado autoritario los gobiernos acceden al poder por otros medios distintos a las elecciones periódicas competitivas; b) en los Estados autoritarios las reglas de consenso no son necesarias; c) el Estado autoritario se distingue por la concentración del poder, y d) el Estado autoritario se inspira en la concepción de una sociedad de carácter totalitario, en un cierto cuerpo doctrinario que imprime una «mentalidad peculiar» o a veces un simple fenómeno de fuerza.

No explicaremos a detalle cada una de estas características, como lo hicimos con el Estado democrático, puesto que explicarlas sería decir exactamente lo contrario a lo ya afirmado sobre el Estado democrático.

3. Las formas de gobierno de los tipos de Estado, un esquema

No pretendemos aquí explicar cada una de las formas de gobierno. Hacer tal desbordaría los límites de esta investigación. Por tal razón sólo nos limitaremos a describir aquí que formas de gobierno corresponden a cada tipo de Estado.

En primer lugar, respecto de las formas de gobierno del Estado democrático podemos mencionar que son tres los criterios que se proponen para revisarlas:

a) Las relaciones entre los órganos constituidos y la distribución del poder entre unos y otros; es decir, las formas de gobierno Presidencialista y Parlamentarista (queda abierta la posibilidad de incluir aquí otras modalidades, v. gr. Gobierno de directorio, de asamblea, etc.)

b) La existencia de esferas competenciales autónomas o la carencia de ellas en las diversas zonas en las que se divide el Estado, bajo la organización autonómica, producto de una federación, o la central (unitaria) en la que no existe autonomía de las provincias o regiones.

c) Los grados y formas de participación ciudadana en los procesos del poder político; es decir, lo relativo a los mecanismos de democracia representativa y los de democracia indirecta.

En segundo lugar, respecto de las formas de gobierno del Estado autocrático podemos mencionar con el doctor Covián Andrade que:

[…] Por lo que corresponde a las formas de gobierno de los Estados autocráticos se ha tomado un criterio de clasificación exclusivamente, que a nuestro juicio es el más relevante tratándose de este modelo (autocrático), con sus dos variantes (totalitario y autoritario), a saber: el órgano, la instancia, o en general, el punto de concentración del poder político. Esto no significa que la única estructura que configura la forma de gobierno de estos Estados sea la figura del detentador exclusivo y excluyente del poder. Inclusive, pueden encontrarse en estos modelos instituciones y formas de organización similares a las del modelo democrático, si bien es cierto que su presencia es solamente normativa-formal y su aplicación nula. Por ejemplo, la ex Unión Soviética estaba organizada bajo la forma de gobierno federal, lo cual no significa que con base en ella se hubiese producido un proceso de descentralización del poder en sentido vertical […][13].


[1] De Vergottini, p. 91.

[2] Ibídem, p. 91.

[3] Cuando el autor se refiere a Estado/comunidad, intenta destacar la participación del elemento <<población>> del Estado.

[4] Se refiere el autor a la participación del elemento «gobierno» del Estado.

[5] De Vergottini, p. 96.

[6] Ídem

[7] Ídem

[8] Ibídem, p. 97.

[9] Según el Diccionario de la Lengua Española abstracción es “s. f. Acción y efecto de abstraer” y Abstraer es “verbo tr. Separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente o para considerar el mismo objeto en su pura esencia o noción”.

[10] Estas dos formas de Estado ya eran conocidas por Kelsen, quien en su Teoría Pura del Derecho, p. 235, escribe que “La integración y constitución del órgano legislativo es uno de los factores más importantes que determinan la denominada forma de Estado. Si tenemos a un individuo único, sea un monarca hereditario o un dictador llegado al poder revolucionariamente, contaremos con una autocracia; si se trata de la asamblea de todo el pueblo, o de un parlamento elegido por el pueblo, tendremos una democracia.”

[11] Capitalismo, Socialismo y Democracia, Barcelona, Orbis, 1983, p. 53, citado por Fix-Zamudio, Héctor y Salvador Valencia Carmona, p. 293.

[12] Reglas y valores de la democracia, México, Patria, 1991, p. 191, citado por Fix-Zamudio y Valencia Carmona, p. 293.

[13] Teoría…, Vol. Primero, p. 342.

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Acerca de durandavila

Abogado. Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de México. Especialista en Derecho de Amparo con Mención Honorífica por la Univerisdad Panamericana. Maestro en Derecho Civil. Triunfador en el Concurso Libre para la Plaza de Secretario Judicial en Materia Civil organizado por el Tribunal Superior de Justicia del Estado de México. Actualmente estudia el Doctorado en Derecho.
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Una respuesta a Formas de Estado y Formas de Gobierno. Doctrina Reciente

  1. Kipilan dijo:

    Kipilan dice Al igual que por los otros temas, reciban ustedes las felicitaciones y las gracias de mis alumnos y las oropias, por publicarlos.

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